""Puedes mirar hacia donde quieras: la palabra es CRISIS. Crisis financiera, riesgos empaquetados y revendidos con complejidades inextricables, crisis de confianza, crisis en el discurso político para tapar una mala gestión... la crisis es real y nos rodea.
¿Se debe de verdad la crisis a los desmanes de los profesionales de la arquitectura financiera y al descuido de las agencias de calificación? ¿Es una crisis de desgaste, de erosión de los sistemas de vigilancia, en el contexto de un mecanismo que seguirá funcionando como siempre una vez que pase esta ¿mala racha¿? ¿Podemos esperar ya con confianza a que escampe, a que pasen los nubarrones, y a ver aparecer esos ¿brotes verdes¿ que señalan otra primavera económica? Nada me gustaría más que enfrentarme a una nueva época expansiva, a un entorno de vacas gordas y elevada productividad. Pero el sentido común, por mucho que mi natural optimismo se empeñe, me indica que no es así. Mucho me temo que, tras intentar diagnosticarla con todos los instrumentos posibles, esta crisis no es meramente coyuntural, ni el fruto de un descuido: se trata de una crisis que marca el fin de una época y de todo un esquema económico.
Si dirigimos la mirada hacia la escena tecnológica, las paradojas y los ¿fenómenos extraños¿ surgen por doquier: es como si los mecanismos del progreso se hubieran desengranado de la maquinaria económica, como si los esquemas de la economía tradicional no fuesen capaces de evaluar, ni mucho menos de recoger, el valor cosechado por la innovación. Por un lado, vemos como Internet posibilita la colaboración entre personas para dar lugar a un sistema operativo, a un motor de búsqueda, a una enciclopedia, a una red social, a la más eficiente plataforma de distribución de contenidos de todos los tiempos... Pero por otro, vemos como el sistema económico tradicional, el que evolucionó desde el capitalismo post-industrial, se retuerce, chirría, e intenta dejar al margen esas ¿locuras¿, queriendo considerarlas ¿pecados de juventud¿, y atacando los mecanismos de funcionamiento de esa red que les da carta de naturaleza. ¿Internet desintermedia mi negocio tradicional, o directamente lo convierte en innecesario? Hay que cambiar Internet, debe ser ¿regulado¿ y ¿ordenado¿, para conseguir que funcione igual que la economía de toda la vida. ¿La red cambia las reglas de los negocios y la relación entre los actores económicos? Debemos, en coordinada respuesta, detener el progreso, lastrar las piernas de la red con pesos que le impidan saltar por encima de las restricciones que impone la tradición.
Las explicaciones son sencillas y hasta intuitivas: la red ha generado el mayor descenso de los costes de transacción y comunicación jamás conocido. Y la economía tradicional se basaba precisamente en eso: en los costes de transacción. Los costes de transacción están detrás de la creación de empresas, de sus estructuras, de las características de los mercados... vivimos, como el Nobel de Economía Ronald Coase nos demostró perfectamente, en una economía de costes de transacción. Y de repente, los costes de transacción caen, pierden importancia, dejan de ser métrica válida. Aparece toda una ¿economía de ciclos ociosos¿, donde las personas colaboran simplemente porque pueden hacerlo, donde crean productos y servicios sin sujetarse a las restricciones de una economía tradicional que los mira como a bichos raros, como a extravagantes hippies, y que tras renunciar a entenderlo, se dedica a la vana tarea de intentar poner palos en las ruedas de esa máquina imparable llamada progreso.
Mientras los sectores económicos miran nerviosos a un lado y a otro para intentar ver si son ellos las próximas discográficas o las siguientes enciclopedias, mientras los ejecutivos intentan calcular la llegada del Apocalipsis y ver si, con un poco de suerte, les pilla después de su jubilación, la red sigue avanzando con pasos imparables, inmune a todo intento de control, generando sorprendentes migraciones de valor. No, la verdadera crisis no proviene del mal funcionamiento de la economía tradicional, sino de la aparición de una nueva. La red ocupa una parte cada vez mayor de nuestras vidas, y señala cambios en el entorno económico tan importantes como una glaciación. Si es usted un dinosaurio, tome nota: adaptarse es complicado, pero no imposible. Ya puede ir preparándose. ""
Nota: texto extraido del blog www.enriquedans.com
sábado, 16 de mayo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
Colaboración de LUIS NOUEL: Sobre la crisis.
La sospechosa euforia por Luis Nouel
Quería compartir con ustedes una entrevista a Edward de Bono que apareció este fin de semana en El País en la que explica cómo la crisis es una consecuencia de nuestras propias creencias. Según De Bono la percepción negativa de estos tiempos es en sí misma un estorbo para poder afrontarla con creatividad. Su punto es que cuando una circunstancia del exterior cambia la rutina en la cual nos sentimos cómodos, el primer impulso es añorar lo que hemos perdido, y eso nos hace perder nuestra capacidad de adaptación.
Sin embargo pocas veces se cuestionan las “zonas de confort” cuando las cosas marchan bien. Es decir: cuando todos disfrutábamos de la bonanza del ciclo inmobiliario muy pocos se atrevían a cuestionar que quizás era esa misma falta de creatividad la que estaba construyendo artificialmente una situación que acabó reventando. Es cierto que muchas empresas invirtieron en ese sector con clara visión estratégica, pero otras lo hicieron simplemente porque “ahí está la pasta” lo cual no era más que acomodarse a una idea generalizada.
Pero esta situación no es una novedad, de hecho muchas de las grandes crisis económicas han ocurrido por un exceso de confianza en un valor concreto y la falta de voces que cuestionen su estabilidad. Para muestra basta revisar las causas de algunas de las anteriores: En el año 2000 reventó la burbuja de las “puntocom”, construida alrededor de un exceso de confianza en los negocios de Internet. La del 98 explotó por la fe ciega en los LTCM. La del 29 tuvo mucho que ver con una economía apalancada en el mundo especulativo y una burbuja inmobiliaria (¿os suena?). Y hasta la primera que se recuerda, la holandesa de 1.637, ocurrió por una sobrevaloración de los bulbos de tulipanes.
Las alertas tendrían que activarse no solo cuando las cosas van mal, también deberían hacerlo cuando las cosas van “sospechosamente” bien, cuando ganar dinero se convierte en algo natural, es decir: uno más de los elementos de nuestra zona de confort. Vendrán tiempos mejores y ojalá las empresas recuerden que diversificar mientras se puede y prepararse para el futuro es ir contracorriente, incómodo y apocalíptico; pero muchas veces en ello va su supervivencia.
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Elaborado por el profesor Luis Nouel de Fundesem como invitado especial
Quería compartir con ustedes una entrevista a Edward de Bono que apareció este fin de semana en El País en la que explica cómo la crisis es una consecuencia de nuestras propias creencias. Según De Bono la percepción negativa de estos tiempos es en sí misma un estorbo para poder afrontarla con creatividad. Su punto es que cuando una circunstancia del exterior cambia la rutina en la cual nos sentimos cómodos, el primer impulso es añorar lo que hemos perdido, y eso nos hace perder nuestra capacidad de adaptación.
Sin embargo pocas veces se cuestionan las “zonas de confort” cuando las cosas marchan bien. Es decir: cuando todos disfrutábamos de la bonanza del ciclo inmobiliario muy pocos se atrevían a cuestionar que quizás era esa misma falta de creatividad la que estaba construyendo artificialmente una situación que acabó reventando. Es cierto que muchas empresas invirtieron en ese sector con clara visión estratégica, pero otras lo hicieron simplemente porque “ahí está la pasta” lo cual no era más que acomodarse a una idea generalizada.
Pero esta situación no es una novedad, de hecho muchas de las grandes crisis económicas han ocurrido por un exceso de confianza en un valor concreto y la falta de voces que cuestionen su estabilidad. Para muestra basta revisar las causas de algunas de las anteriores: En el año 2000 reventó la burbuja de las “puntocom”, construida alrededor de un exceso de confianza en los negocios de Internet. La del 98 explotó por la fe ciega en los LTCM. La del 29 tuvo mucho que ver con una economía apalancada en el mundo especulativo y una burbuja inmobiliaria (¿os suena?). Y hasta la primera que se recuerda, la holandesa de 1.637, ocurrió por una sobrevaloración de los bulbos de tulipanes.
Las alertas tendrían que activarse no solo cuando las cosas van mal, también deberían hacerlo cuando las cosas van “sospechosamente” bien, cuando ganar dinero se convierte en algo natural, es decir: uno más de los elementos de nuestra zona de confort. Vendrán tiempos mejores y ojalá las empresas recuerden que diversificar mientras se puede y prepararse para el futuro es ir contracorriente, incómodo y apocalíptico; pero muchas veces en ello va su supervivencia.
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Elaborado por el profesor Luis Nouel de Fundesem como invitado especial
jueves, 5 de marzo de 2009
Cuando llega a la CUENTA DE RESULTADOS y al BALANCE, ya es DEMASIADO TARDE?
Navegando por las procelosas aguas de la red he encontrado casualmente un breve artículo de Jesus Encinar, conocido empresario de portales en internet, donde comenta una idea interesante que viene al hilo de las clases de análisis financiero en las que estamos inmersos ahora mismo. Lo reproduzco textualmente:
"Los informes anuales nos dicen lo que paso en una empresa el año pasado pero para cuando la información llega al balance y la cuenta de resultados probablemente ya es tarde para actuar.
Gestionar una empresa empieza con tener una idea, una estrategia, un knowhow particular de algo que quieres hacer distinto, a tu manera. Quizá es un insight particular o una forma mejor de hacer algo. Frente a tus competidores tu tienes una visión particular de qué quieres hacer y cómo hacerlo. Esa parte es constante, una mejora permanente de tu visión del mercado y lo que está ocurriendo.
A partir de esa idea, sea equivocada o no, brillante o normal, se crea todo lo demás: los servicios y productos, la forma de actuación interna, la cultura de la empresa, los equipos, los precios, las formas de trabajo, etc. Esa organización interna después se ve reflejada en ratios de mercado, penetración, índices de satisfacción de cliente y todo tipo de métricas de negocio.
Al final, el resultado de la idea, de los procesos internos para implantarla y de los ratios de mercado, obtienes unos números financieros. Son el resultado de la fórmula. Lo que queda cuando has hecho todo lo demás. Los resultados financieros son el final de un proceso largo que empieza con ideas, creación, aprendizaje e innovación, después se refleja en medidas concretas de organización de equipos/recursos y su confrontación con el mercado.
Esto viene a cuenta para comentar que intentar tomar decisiones de negocio empezando desde la cuenta de resultados y los balances financieros no me parece una buena idea.
Cuando ves que un ratio financiero ha empeorado la solución no es actuar sobre ese ratio directamente sino pensar qué hay aguas arriba que ha provocado esa situación y actuar ahí."
Un saludo.
Juan Andrés.-
"Los informes anuales nos dicen lo que paso en una empresa el año pasado pero para cuando la información llega al balance y la cuenta de resultados probablemente ya es tarde para actuar.
Gestionar una empresa empieza con tener una idea, una estrategia, un knowhow particular de algo que quieres hacer distinto, a tu manera. Quizá es un insight particular o una forma mejor de hacer algo. Frente a tus competidores tu tienes una visión particular de qué quieres hacer y cómo hacerlo. Esa parte es constante, una mejora permanente de tu visión del mercado y lo que está ocurriendo.
A partir de esa idea, sea equivocada o no, brillante o normal, se crea todo lo demás: los servicios y productos, la forma de actuación interna, la cultura de la empresa, los equipos, los precios, las formas de trabajo, etc. Esa organización interna después se ve reflejada en ratios de mercado, penetración, índices de satisfacción de cliente y todo tipo de métricas de negocio.
Al final, el resultado de la idea, de los procesos internos para implantarla y de los ratios de mercado, obtienes unos números financieros. Son el resultado de la fórmula. Lo que queda cuando has hecho todo lo demás. Los resultados financieros son el final de un proceso largo que empieza con ideas, creación, aprendizaje e innovación, después se refleja en medidas concretas de organización de equipos/recursos y su confrontación con el mercado.
Esto viene a cuenta para comentar que intentar tomar decisiones de negocio empezando desde la cuenta de resultados y los balances financieros no me parece una buena idea.
Cuando ves que un ratio financiero ha empeorado la solución no es actuar sobre ese ratio directamente sino pensar qué hay aguas arriba que ha provocado esa situación y actuar ahí."
Un saludo.
Juan Andrés.-
martes, 16 de diciembre de 2008
¿DIFERENTE O BARATO?
Una de las ideas principales que nos están transmitiendo en las clases de marketing y ventas es que hay que buscar la diferenciación por encima de todo y evitar la competencia en precios. Pero, ¿es válida esa receta para todos los productos o servicios? ¿por qué tengo la sensación de que en muchos mercados cada vez es más importante el precio? Y no me refiero solamente a estos tiempos de crisis en los que el consumidor busca el ahorro monetario.
Mi teoría es que en algunos mercados altamente competitivos, especialmente en la sociedad actual donde la información y las tecnologías circulan con mucha rapidez, las "características diferenciadoras" de las empresas son facilmente imitables por los competidores, con lo cual los clientes al final solamente perciben el precio como ventaja competitiva. La diferenciación en producto se puede copiar, la diferenciación en servicio también se puede imitar, incluso los canales de distribución en algunos casos son los mismos para todos, la diferenciación en comunicación es igualmente replicable ( voy más allá y hablando de publicidad, por ejemplo, podemos encontrarnos mercados donde el consumidor está saturado de recibir mensajes de multitud de oferentes ). Cada vez más empresas conocen las técnicas de marketing y se esmeran por aplicarlas.
En mi caso concreto, observo esa tendencia el sector de los componentes para calzado: casi todos los competidores tenemos la misma o parecida tecnologia, los diseños se copian unos de los otros (los propios clientes los "pasan" entre sus proveedores buscando el mejor postor), el servicio es parecido, todos intentamos ser excelentes en el trato con nuestros clientes, con lo cual éstos al final miran poco más que el precio para decidir su compra.
Estoy pensando también en las palmeras de Joaquín. Supongo que las técnicas de cultivo de una palmera en buenas condiciones estarán al alcance de muchos productores. Joaquín puede diferenciarse con una bonita y práctica página web, con un personal de venta y postventa muy agradable y eficaz, con atractivas campañas de comunicación y publicidad, con un servicio rápido y seguro, pero estoy seguro de que él piensa que todo eso lo puede hacer cualquiera de sus competidores, si es que todavía no lo hacen. Es más, como el cliente es infiel por naturaleza, estoy seguro que si alguien le ofrece unas palmeras parecidas a menor precio, aunque no vengan "adornadas" de tanta diferenciación, las comprará.
La conclusión de mi teoría es que no solamente hay que buscar la diferenciación, sino también la competitividad en costes para ofrecer un producto o servicio de precio muy ajustado. La sabiduría popular lo dice: bueno, bonito y barato.
¿Qué pensais vosotros?
Saludos y Feliz Navidad.
Juan Andrés.-
Mi teoría es que en algunos mercados altamente competitivos, especialmente en la sociedad actual donde la información y las tecnologías circulan con mucha rapidez, las "características diferenciadoras" de las empresas son facilmente imitables por los competidores, con lo cual los clientes al final solamente perciben el precio como ventaja competitiva. La diferenciación en producto se puede copiar, la diferenciación en servicio también se puede imitar, incluso los canales de distribución en algunos casos son los mismos para todos, la diferenciación en comunicación es igualmente replicable ( voy más allá y hablando de publicidad, por ejemplo, podemos encontrarnos mercados donde el consumidor está saturado de recibir mensajes de multitud de oferentes ). Cada vez más empresas conocen las técnicas de marketing y se esmeran por aplicarlas.
En mi caso concreto, observo esa tendencia el sector de los componentes para calzado: casi todos los competidores tenemos la misma o parecida tecnologia, los diseños se copian unos de los otros (los propios clientes los "pasan" entre sus proveedores buscando el mejor postor), el servicio es parecido, todos intentamos ser excelentes en el trato con nuestros clientes, con lo cual éstos al final miran poco más que el precio para decidir su compra.
Estoy pensando también en las palmeras de Joaquín. Supongo que las técnicas de cultivo de una palmera en buenas condiciones estarán al alcance de muchos productores. Joaquín puede diferenciarse con una bonita y práctica página web, con un personal de venta y postventa muy agradable y eficaz, con atractivas campañas de comunicación y publicidad, con un servicio rápido y seguro, pero estoy seguro de que él piensa que todo eso lo puede hacer cualquiera de sus competidores, si es que todavía no lo hacen. Es más, como el cliente es infiel por naturaleza, estoy seguro que si alguien le ofrece unas palmeras parecidas a menor precio, aunque no vengan "adornadas" de tanta diferenciación, las comprará.
La conclusión de mi teoría es que no solamente hay que buscar la diferenciación, sino también la competitividad en costes para ofrecer un producto o servicio de precio muy ajustado. La sabiduría popular lo dice: bueno, bonito y barato.
¿Qué pensais vosotros?
Saludos y Feliz Navidad.
Juan Andrés.-
domingo, 23 de noviembre de 2008
INAUGURACION
Amigos,
Es tan larga esa semana que transcurre entre sábado y viernes que siento la necesidad de llenar ese hueco en el que me falta el valioso estímulo intelectual y anímico de las clases del CADE y de vuestra compañía ( lo que supongo os sucederá a otros ), que se me ha ocurrido la ciberidea de crear este blog multiparticipativo en el que podamos "vernos" virtualmente y mantener de esta forma el contacto a lo largo de la semana.
A la hora de enfocarlo, me han inspirado totalmente aquellas palabras ( que espero proféticas ) de nuestro compañero Alfonso Rossi, quien en uno de los primeros días habló de que la clase le parecía un magnífico grupo de cabezas pensantes que podría enfocarse de manera práctica a la generación de ideas empresariales. He leido y escuchado últimamente un término anglosajón que me parece idóneo para definir este grupo y este blog: "Think Tank".
Según la Wikipedia: Un think tank o tanque de pensamiento es una institución investigadora u otro tipo de organización que ofrece consejos e ideas sobre asuntos de política, comercio, negocios, etc... El nombre proviene del inglés, por la abundancia de estas instituciones en Estados Unidos, y significa "depósito de ideas". Algunos medios en español utilizan la expresión "fábrica de ideas" .
Todos recibireis la clave de acceso a este blog, para que podais participar tanto subiendo posts como haciendo comentarios a los post de los demás.
Me he tomado la libertad de dar este primer paso de forma individual con el deseo de que sea la chispa que convierta esta iniciativa en algo colectivo de toda la clase. Por ello os animo a enviar aquellos comentarios que os sugieran las clases, o las noticias de la prensa, o vuestro trabajo diario, o incluso las ideas que os vengan a la cabeza y querais compartir con el propósito de enriquecerlas.
Si tuviese que hacer un plan de marketing estratégico de esta página, empezando por definir esa meta última a la que quisiera llegar, diría sin dudarlo que me gustaría que este blog se conviertiese en una "fábrica de ideas" que atrajese la mirada de la comunidad internauta interesada en temas empresariales y de negocios, pero que al mismo tiempo nos sirviera a todos los integrantes para estimularnos intelectualmente y sobre todo para "aprender".
Es tan larga esa semana que transcurre entre sábado y viernes que siento la necesidad de llenar ese hueco en el que me falta el valioso estímulo intelectual y anímico de las clases del CADE y de vuestra compañía ( lo que supongo os sucederá a otros ), que se me ha ocurrido la ciberidea de crear este blog multiparticipativo en el que podamos "vernos" virtualmente y mantener de esta forma el contacto a lo largo de la semana.
A la hora de enfocarlo, me han inspirado totalmente aquellas palabras ( que espero proféticas ) de nuestro compañero Alfonso Rossi, quien en uno de los primeros días habló de que la clase le parecía un magnífico grupo de cabezas pensantes que podría enfocarse de manera práctica a la generación de ideas empresariales. He leido y escuchado últimamente un término anglosajón que me parece idóneo para definir este grupo y este blog: "Think Tank".
Según la Wikipedia: Un think tank o tanque de pensamiento es una institución investigadora u otro tipo de organización que ofrece consejos e ideas sobre asuntos de política, comercio, negocios, etc... El nombre proviene del inglés, por la abundancia de estas instituciones en Estados Unidos, y significa "depósito de ideas". Algunos medios en español utilizan la expresión "fábrica de ideas" .
Todos recibireis la clave de acceso a este blog, para que podais participar tanto subiendo posts como haciendo comentarios a los post de los demás.
Me he tomado la libertad de dar este primer paso de forma individual con el deseo de que sea la chispa que convierta esta iniciativa en algo colectivo de toda la clase. Por ello os animo a enviar aquellos comentarios que os sugieran las clases, o las noticias de la prensa, o vuestro trabajo diario, o incluso las ideas que os vengan a la cabeza y querais compartir con el propósito de enriquecerlas.
Si tuviese que hacer un plan de marketing estratégico de esta página, empezando por definir esa meta última a la que quisiera llegar, diría sin dudarlo que me gustaría que este blog se conviertiese en una "fábrica de ideas" que atrajese la mirada de la comunidad internauta interesada en temas empresariales y de negocios, pero que al mismo tiempo nos sirviera a todos los integrantes para estimularnos intelectualmente y sobre todo para "aprender".
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