martes, 16 de diciembre de 2008

¿DIFERENTE O BARATO?

Una de las ideas principales que nos están transmitiendo en las clases de marketing y ventas es que hay que buscar la diferenciación por encima de todo y evitar la competencia en precios. Pero, ¿es válida esa receta para todos los productos o servicios? ¿por qué tengo la sensación de que en muchos mercados cada vez es más importante el precio? Y no me refiero solamente a estos tiempos de crisis en los que el consumidor busca el ahorro monetario.
Mi teoría es que en algunos mercados altamente competitivos, especialmente en la sociedad actual donde la información y las tecnologías circulan con mucha rapidez, las "características diferenciadoras" de las empresas son facilmente imitables por los competidores, con lo cual los clientes al final solamente perciben el precio como ventaja competitiva. La diferenciación en producto se puede copiar, la diferenciación en servicio también se puede imitar, incluso los canales de distribución en algunos casos son los mismos para todos, la diferenciación en comunicación es igualmente replicable ( voy más allá y hablando de publicidad, por ejemplo, podemos encontrarnos mercados donde el consumidor está saturado de recibir mensajes de multitud de oferentes ). Cada vez más empresas conocen las técnicas de marketing y se esmeran por aplicarlas.
En mi caso concreto, observo esa tendencia el sector de los componentes para calzado: casi todos los competidores tenemos la misma o parecida tecnologia, los diseños se copian unos de los otros (los propios clientes los "pasan" entre sus proveedores buscando el mejor postor), el servicio es parecido, todos intentamos ser excelentes en el trato con nuestros clientes, con lo cual éstos al final miran poco más que el precio para decidir su compra.
Estoy pensando también en las palmeras de Joaquín. Supongo que las técnicas de cultivo de una palmera en buenas condiciones estarán al alcance de muchos productores. Joaquín puede diferenciarse con una bonita y práctica página web, con un personal de venta y postventa muy agradable y eficaz, con atractivas campañas de comunicación y publicidad, con un servicio rápido y seguro, pero estoy seguro de que él piensa que todo eso lo puede hacer cualquiera de sus competidores, si es que todavía no lo hacen. Es más, como el cliente es infiel por naturaleza, estoy seguro que si alguien le ofrece unas palmeras parecidas a menor precio, aunque no vengan "adornadas" de tanta diferenciación, las comprará.
La conclusión de mi teoría es que no solamente hay que buscar la diferenciación, sino también la competitividad en costes para ofrecer un producto o servicio de precio muy ajustado. La sabiduría popular lo dice: bueno, bonito y barato.
¿Qué pensais vosotros?
Saludos y Feliz Navidad.
Juan Andrés.-

2 comentarios:

Juan Andrés dijo...

Voy a discrepar de este comentario porque considero que no es cierto para la mayoría de los casos...
Si no sabemos diferenciarnos de los demás, moriremos...
Sois consumidores habituales de El Corte Inglés? Porqué comprais allí? Qué coche tenéis? Qué ropa lleváis?
Creo que en la respuesta a estas preguntas encontraréis lo que quiero decir...
El sector del que vengo es el Cerámico. Conocéis Porcelanosa? Porqué creeis que Porcelanosa es la empresa Cerámica que más vende? Sabed que es la más cara con muchísima diferencia sobre los demás competidores.
Creo que lo que hay que hacer es ser creativos...
Contad con mi ayuda para lo que necesiteis..
Alejandro

Unknown dijo...

En mi opinión es muy importante tener en cuenta a que tipo de cliente se destina el producto.
Nos podemos encontrar en el caso de que el producto que elaboramos esté dirigido a un profesional que disponga de conocimientos y herramientas suficientes para poder analizar y conocer en profundidad el producto que le ofrecemos. En estos casos opino que el precio es un factor importante, por no decir fundamental, junto con otros como calidad, servicio,… etc.
Mientras, que por otro lado, tenemos a este otro tipo de cliente no profesional al que puede ir destinado un producto, el cual no tiene más herramientas de análisis que la propia percepción subjetiva que pueda tener del producto o de la empresa que se lo ofrece. En este caso pienso que un precio bajo no tiene que ser lo más importante, aquí se pueden trabajar otros factores que ayuden a que nuestro cliente perciba algo que realmente nos diferencie y que nos convierta en “su mejor opción de compra”, y aquí es cuando todo lo que nos explican en marketing puede ser realmente eficaz.
En fin, ésta es mi humilde opinión que como siempre, al menos así me lo dicen mis amigos, nace de la noble intención de llevar la contraria a los demás.
Aprovecho la ocasión para felicitaros las fiestas y para deciros que me siento muy orgulloso de formar parte de este grupo, del cual me ha sorprendido muy gratamente la calidad humana y profesional de todos los compañeros.
Feliz Navidad ¡
Juan Antonio Sempere