lunes, 9 de marzo de 2009

Colaboración de LUIS NOUEL: Sobre la crisis.

La sospechosa euforia por Luis Nouel

Quería compartir con ustedes una entrevista a Edward de Bono que apareció este fin de semana en El País en la que explica cómo la crisis es una consecuencia de nuestras propias creencias. Según De Bono la percepción negativa de estos tiempos es en sí misma un estorbo para poder afrontarla con creatividad. Su punto es que cuando una circunstancia del exterior cambia la rutina en la cual nos sentimos cómodos, el primer impulso es añorar lo que hemos perdido, y eso nos hace perder nuestra capacidad de adaptación.

Sin embargo pocas veces se cuestionan las “zonas de confort” cuando las cosas marchan bien. Es decir: cuando todos disfrutábamos de la bonanza del ciclo inmobiliario muy pocos se atrevían a cuestionar que quizás era esa misma falta de creatividad la que estaba construyendo artificialmente una situación que acabó reventando. Es cierto que muchas empresas invirtieron en ese sector con clara visión estratégica, pero otras lo hicieron simplemente porque “ahí está la pasta” lo cual no era más que acomodarse a una idea generalizada.

Pero esta situación no es una novedad, de hecho muchas de las grandes crisis económicas han ocurrido por un exceso de confianza en un valor concreto y la falta de voces que cuestionen su estabilidad. Para muestra basta revisar las causas de algunas de las anteriores: En el año 2000 reventó la burbuja de las “puntocom”, construida alrededor de un exceso de confianza en los negocios de Internet. La del 98 explotó por la fe ciega en los LTCM. La del 29 tuvo mucho que ver con una economía apalancada en el mundo especulativo y una burbuja inmobiliaria (¿os suena?). Y hasta la primera que se recuerda, la holandesa de 1.637, ocurrió por una sobrevaloración de los bulbos de tulipanes.

Las alertas tendrían que activarse no solo cuando las cosas van mal, también deberían hacerlo cuando las cosas van “sospechosamente” bien, cuando ganar dinero se convierte en algo natural, es decir: uno más de los elementos de nuestra zona de confort. Vendrán tiempos mejores y ojalá las empresas recuerden que diversificar mientras se puede y prepararse para el futuro es ir contracorriente, incómodo y apocalíptico; pero muchas veces en ello va su supervivencia.
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Elaborado por el profesor Luis Nouel de Fundesem como invitado especial

1 comentario:

Mariana dijo...

Ciertamente Nouel creo que muchas cosas se gestionan en base a las emociones, intuiciones... aunque no parezca posible todas las decisiones, las miles de decisiones que tomamos continuamente pienso que tienen como base de partida un 80% de emocion vs. un 20% de razón. ¿Y a que viene esto?, pues pedir dar "alarmas" cuando las cosas van "sospechosamente" bien es tanto como pedir que el individuo se exponga abiertamente a la burla y crítica poco constructiva de la sociedad consumista, por lo contrario justamente "la zona de confort" que a todos nos gusta sentir, nos impide ver con sensatez el despilfarro inagotable incluidos principios y valores, fueren los que fueren y seguir comodamente en la vida virtual que las circunstancias nos ofrecen.
Sin embargo, no pierdo la esperanza en el ser humano como animal racional, que pueda llegar realmente a aprender de sus propios errores y que la teoria de la economía ciclica al menos se evidencie con cambios en las causas que han dado origen a las crisis que se han vivido.